¿Estaba Elena de White adelantada a su tiempo en temas de salud y ciencias médicas?
Tanto en el oficialismo [1] como en el fundamentalismo [2] adventista algunos grupos han hecho apología a una de las ideas más generalizadas pero distorsionada en el constructo sanitario denominacional y es la que defiende el pensamiento que White estaba adelantada a su tiempo en temas de salud y ciencias médicas, siendo una tendencia casi generalizado entre los creyentes.
Para sorpresa y frustración de muchos, White no fue originaria de la reforma pro-salud, como tampoco se atribuyó así misma tal calificativo, en cambio, muy pocos profesionales de la salud adventistas actualmente se atreven a darle esta posición, a menos que estén cargados de sesgo de confirmación. Las ideas de White sobre salud no eran nuevas en el siglo XIX, “Ella las presentó más bien en el contexto de un destacado movimiento pro-salud que tuvo lugar en los Estados Unidos en ese tiempo” y sus consejos estuvieron en armonía con los puntos de vista de los pro-sanitaristas predecesores y contemporáneos de su época. De hecho, J.H. Waggonner, destacado líder adventista, en 1866 aceptó no “…ser pioneros en lo referente a los principios generales de la reforma pro-salud...” [3]
La creencia que los principios del sano vivir eran desconocidos antes de 1863, no sólo por el pueblo adventista, sino por el mundo médico en general de la época, es altamente dominante aún en nuestra época. Pero la creencia que Elena de White fue la persona que iluminara a la ciencia y a la humanidad en este tema es delirante y refleja el desconocimiento de cómo se entendía y vivía la salud en los Estados Unidos en el siglo antepasado, sin embargo resulta ser, al igual que otras creencias distorsionadas, el pensamiento que domina en las corrientes de la disidencia, el “reformismo” y los ministerios independientes o de sostén propio, constituyéndose en uno de nuestros puntos más débiles, pues los detractores de White se apoyan en ello para desvirtuar el mensaje de salud adventista tal como ocurre con los argumentos de Numbers [4] y Walter Rea [5] impugnando que lo dicho en temas de salud no tendría novedad y lo peor, cuestionan su originalidad.
Ciertamente la evidencia histórica demuestra que White no estuvo adelantada a su tiempo en temas de salud, ni tampoco fue precursora en escribir de ello en el mundo médico, ni siquiera en el contexto denominacional, pues ya José Bates, un precursor del mensaje pro-salud en el adventismo había ayudado en la fundación de la primera American Temperance Society en 1826 [6]. Los aportes en temas de salud, nutrición e higiene eran de dominio público en el siglo XIX, existían reformadores pro-salud antes que se estableciera la Iglesia Adventista como organización. De hecho, los principios autocuidado sanitario e higiene eran ya un asunto de gran interés para el gobierno de los Estados Unidos, de allí que el Shattuck Report de 1850 sea el documento más significativo en la historia de la salud pública del siglo XIX en las Américas, el cual fuera el referente conceptual y teórico del Plan for the Promotion of Public Health and Personal Health, formulado en 1850 [7]. Las recomendaciones postuladas por este informe fueron básicamente ignoradas por los tomadores de decisiones de la época y sólo 10 años después fue el Estado de Massachusetts la adoptó como norma federal y progresivamente a otros Estados de la Unión norteamericana sancionado como el Massachusetts Act de 1860.
En dicho documento se establecen los criterios para la legislación estadounidense, entre ellos el llamamiento para que personal sanitario, clérigos y educadores divulgaran los principios de salud e higiene a pacientes, en el templo, en la visitación personal, en prédicas y en las aulas de clase. No parece plausible que White hubiera sido asesora de Shattuck o coautora de su informe o del gobierno de Massachusetts en la generación de la política pública sanitaria puesto que la primera visión referente con la salud fue recibida en junio de 1863, 23 años después del primer informe público realizado por Shattuck [8].
El médico y teólogo adventista R. Gelabert [9], en un responsable y serio trabajo histórico-bibliográfico identifica a varios reformadores pro-salud, precursores y contemporáneos de White, quienes defendían y difundían ideas en pro de las dietas ausentes de carnes, el consumo de agua pura, el vestido saludable, el ejercicio, el descanso, el aseo personal, el abstenerse del tabaco, alcohol, café, condimentos, las medicinas, los productos de repostería, el comer entre comidas, la masturbación y los excesos en el sexo; entre ellos se citan a William Metcalfe, William Alcott, Sylvester Graham, Joel Shew, Horace Mann, Diocletian Lewis, Larkin B. Coles, Samuel Thomson, James C. Jackson, M.L. Shew, Mary Baker Eddy, además identifica unas 5000 de sociedades de temperancia, sectas médicas, reformistas de la moral sanitaria, hidroterapistas y sociedades vegetarianas previas a 1863. De esta manera, la construcción de la moral saludable y la construcción de un cuerpo sano a través de las prácticas de autorregulación individual no fueron un tema exclusivo de White sino son parte de la expresión colectiva y el interésn de una masa crítica que se conoce como el movimiento de salud pública estadounidense (1) .
Me llama poderosamente la atención el planteo de Gelabert [9] cuando dice: “White como profeta tiene la misión de llamar y sensibilizar a las conciencias, movilizar voluntades en favor de las verdades espirituales y bíblicas. No es llamada a ser “original” e “innovadora” en este campo...Y esa es la tarea del agitador, del revolucionario, del profeta, su misión no es ser “original”. Al igual que no tiene que ser original en el resto de las verdades bíblicas y espirituales, tampoco lo tiene que ser al respecto de la verdad de la reforma de la salud.”
Finalmente, White no pudo haber sido originaria ni precursora en temas de salud, pues los principios están claramente descritos en la Biblia, de hecho, al margen de ello, la historia de la salud pública y la medicina reconocen a los judíos pre-cristianos como precursores de la salud pública, siendo reconocida la Ley de Moisés como el “primer código sanitario” escrito por la humanidad. [10,11] Si White hubiera sido precursora y adelantada a su tiempo en dichos temas, sería una fuente de obligatoria referencia bibliográfica para los académicos y científicos de la salud, sin embargo dicha situación no se presenta, como sí ocurre con la Biblia, la cual es citada con frecuencia en los contextos históricos de innumerables trabajos académicos y científicos.
Considero que uno de los ingredientes que deben sazonar la vida de todo cristiano adventista es el empaparse de la historia de la epidemiología, la salud pública y la medicina social especialmente del siglo XIX pues esto ofrece una valor agregado a nuestra forma de entender y vivir la salud en nuestro tiempo, camino que permitirá recorrer de una manera menos ingenua, más reflexiva y madura la lectura de los escritos de Elena de White en lo referente a los principios de salud e higiene escritos por ella.
Paz, bien y gracia a todas y todos.
Daniel Pinzón Gómez. Profesional en gestión sanitaria y ambiental (Universidad de Antioquia, Colombia), con una maestratura en Salud Pública (Atlantic International University, EE.UU), también cuenta con estudios universitarios en atención prehospitalaria y en agronomía. Ha sido docente investigador de la Corporación Universitaria Adventista (UNAC), Colombia en el área de atención prehospitalaria y de estilo de vida saludable. Miembro del grupo de investigación de Salud y Medio Ambiente de la Facultad Nacional de Salud Pública (FNSP) de la Universidad de Antioquia, Colombia. Ha liderado proyectos relacionados con gestión del riesgo de desastres, sistemas de emergencias y seguridad. Ha participado en investigación de la situación de los sistemas de servicios de emergencias médicas de Latinoamérica y el Caribe (OPS - FNSP). Ha apoyado programas humanitarios en desastres para Colombia y Haití. También ha sido Director Administrativo y de Calidad del Centro Médico Adventista de Colombia. Actualmente trabaja para la Alcaldía de Medellín en proyectos en salud ambiental. |
Referencias.
1. Seibold, Loren. Adelantada a su tiempo. Iglesia Adventista del Séptimo Día. [Internet] Disponible en: https://www.adventist.org/es/espiritualidad/la-profecia/article/go/-/adelantada-a-su-tiempo/. Consultada el 19 de diciembre de 2015.
2. Elena de White y el mensaje de salud. Ministerios PM [Internet] Disponible en: http://www.pmministries.com/centrowhite/Temas/cwmpm54.htm Consultada el 19 de diciembre de 2015.
3. Knight G. Introducción a los escritos de Elena G. de White. Asociación Publicadora Interamericana (APIA): México. 2012 p.69, 379
4. Numbers, R. L. Prophetess of Health. Ellen G. White. and the Orignis of Seventh-day Adventist Health Reform. Knoxville (Tennessee): The University of Tenessee Press, 1992, 335 págs.
5. Rea, W.T. The White lie. Turlock (California): M & R Publicationes, 1982.
6. Robinson, D.E. The story of our health message 3a ed. Nashville (Tenessee): Southerm Publishing Assocciation, 1965 p 50-59.
7. Shattuck, Lemuel, Gordon, Larry. Report of the Sanitary Commission of the State of Massachusetts.1850. [Shattuck Report][Internet]. Disponible en: http://www.deltaomega.org/documents/shattuck.pdf. Consultado el 20 de diciembre de 2015.
8. Shattuck L. Shattuck- Contributions to Public Health. [Online].; 1950 [cited 2019 marzo 16. Available from: https://sites.google.com/site/lemuelshattuckinfluence/shattuck--contributions-to-public-health.
9. Ramón Charles Gelarbert i Santé. Documento N°4. Ellen G. White: Los préstamos literarios y la reforma de la salud. Ed. Aula7activa@. Barcelona. 2007 p 55.
10. Restrepo H.E., Málaga H. [Coordinadores de la obra] Promoción de la salud: Cómo construir vida saludable. 1.ra. Ed. Bogotá D.C.: Editorial Médica Internacional; 2001.
11. Salleras Sanmartí L. Educación sanitaria: principios, métodos y aplicaciones. 1ra. Edición. Madrid: Ediciones Diaz de Santos S.A.; 1985 p 32.



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