¿Por qué los adventistas no comen bagre? La ecología bíblica
nos da la respuesta.
Levítico 11:10 indica que los animales a los que
les falte aletas y/o escamas no es permitido su consumo como alimento; los
bagres entran en esta categoría, pues tienen aletas, pero no escamas.
Pero ¿por qué no deben comerse? La dieta de los bagres es
omnívora y muchos de ellos son de hábitos bentónicos, es decir, viven en el
lecho de los cuerpos de agua, lo cual hace que su dieta esté basada en todos
los desperdicios que caen en el fondo, pero además en el fondo comen
invertebrados cuyos cuerpos bioacumulan metales pesados decantados como el
mercurio, metilmercurio y otros metales pesados, los cuales pasan a sus
depredadores como el bagre, en cuyos cuerpos se bioamplifica la acumulación de
estos metales que pasan a los humanos en la dieta, predisponiendo a muchas
personas que los consumen a afecciones carcinogénicas, mutagénicas y
enfermedades neurodegenerativas.
Los adventistas no comen bagre por los riesgos que
implican a la salud, no simplemente porque lo prohiba la Biblia o por simple
dogmatismo, es por una cuestión de eco-salud.
Perea, V., & Ochoa, Y. V. (2019).
Bioacumulación de metales pesados en dos especies de peces vendidos en el
mercado de Paloquemao (Bogotá). Ingeciencia, 4, 55-65.

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